jueves, 24 de diciembre de 2015

El desencuentro de Doisneau y Albin Guillot

El desencuentro de Doisneau y Albin Guillot

La exposición de la galería Casa Sin Fin se convierte en esencial para todos los amantes de la fotografía


Podría pensarse en Casa Sin Fin como un monstruo artístico de dos cabezas. Una, instalada en Cáceres. Allí trabajan desde un lateral -un rincón- y su labor, ajena al interés real de políticos locales de cualquier signo, requiere de una tenacidad notable. La otra cabeza, quizás más grande, se localiza en el centro de Madrid. Todavía más: en el centro del centro de las galería de arte madrileñas, es decir, en la multitudinaria y prolífica calle Dr. Fourquet (nº 11). Un espacio pequeño pero infinito -como su nombre indica- acoge a un público que demanda con especial interés obras fotográficas que han explicado nuestro tiempo.

'El beso', de Doisneau.

La actual exposición titulada Robert Doisneau / Laure Albin Guillot. Un encuentro a destiempo, se convierte en esencial para todos los amantes de la fotografía. Este (des)encuentro entre dos de los mejores fotógrafos franceses de todos los tiempos mantiene al visitante de la galería en una constante tensión, como si la que se funda entre la obra de Doisneau y Albin Guillot saltara de pronto a los espectadores. "A pesar de ese encuentro a destiempo, tan alejadas las 'estrategias' fotográficas, lo contrario nos parece ahora fértil", explican los comisarios de esta exposición, Julián Rodríguez e Irene Antón.

Sus orígenes son absolutamente antagónicos: Robert Doisneau aprende a fotografiar de manera autodidacta después de formarse como litógrafo y tipógrafo en la École Estienne en 1929. Un año más tarde formará parte del Atelier Ullmann. Poco después descubre la Nueva Objetividad con André Vigneau y se acerca a la obra de Man Ray, André Kertész o Brassaï. Laure Albin Guillot, por su parte, tuvo una formación excelsa en música y dibujo. En 1901 se casa con el Doctor Albin Guillot y durante treinta años de su vida se dedica a la fotografía científica colaborando con su marido en la representación de especímenes, cristalizaciones o células de plantas. Sólo tras la muerte de su marido, se interesará por el fotograbado, la fotografía pictórica e incluso la publicitaria.

Un rincón de 'Casa sin fin'.

En un juego constante de contrarios, se percibe cómo a Albin Guillot le entusiasmaban los campos postpictorialistas y a Doisneau las calles humanistas. Ella retrataba a representantes de la alta cultura y él amaba a los personajes callejeros. Los interiores burgueses de ella se daban de bruces con los ambientes canallas de cafés y cabarets de él.

En esta exposición de Casa sin fin se presentan cinco fotografías de Doisneau (dos de ellas "icónicas"), alejadas casi todas de su postura más melancólica de paseante parisino y un buen número de obras de Albin Guillot de su proyecto Le Louvre La nuit. Quizás lo más hermoso de esta muestra no sea otra cosa que esa agitación intelectual netamente parisina -es decir, universal- que se gesta en la imbricación de estas dos obras ya legendarias.

La exposición Robert Doisneau / Laure Albin Guillot. Un encuentro a destiempo puede verse hasta el 9 de enero de 2016 en la Galería Casa Sin Fin de Madrid (C/ Dr. Fourquet, nº11). fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/12/24/babelia/1450952859_737221.html 

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