lunes, 28 de diciembre de 2015

Travesti

Travesti


 TRAVESTI

El cuento hispanoamericano en las últimas décadas.
Alumno: José Carlos Rodrigo Breto.
Máster en Literatura Hispanoamericana.

1-Breve perspectiva de la literatura costarricense: panorama general de la narrativa y el cuento[1]:

Es necesario hablar de la literatura del siglo XX y de principios del XXI en Costa Rica, para encuadrar al autor que me ocupa, Faustino Desinach (Guanacaste, 1959), en la tradición literaria de su país. Un país, Costa Rica, en donde los inicios novelísticos fueron protagonizados por la llamada Generación del Olimpo[2], entre los años 1890 a 1920: una generación de carácter marcadamente nacionalista y, algo ciertamente extraño para un país latinoamericano, opuesta al modernismo, elaborando los primeros intentos de una denuncia social. Esta temática, la social, será un hilo conductor de la novela costarricense. Después, vendrá la Generación de la Vanguardia[3] -de 1920 al 1940- y que innovará en las técnicas narrativas con la incorporación de las influencias de las vanguardias tradicionales e históricas. A ellos, les seguirá la Generación del 40 -1940 al 1960-, donde la novela retrocederá al realismo, o a un estilo de realismo social más agudo.

La década de los años 60 marcará el inicio de un renacimiento en la narrativa costarricense, relativamente estancada. Un poco antes, se intentarán los primeros esfuerzos de normalización y periodización de la producción literaria costarricense, con algunos estudios y antologías. La promoción del 60 es de marcado estilo realista, pero un realismo enmarcado dentro de esa temática, santo y seña, de la denuncia social, buscando apoyar la democracia y alejándose del comunismo, ideología que era identitaria de la anterior generación literaria de los 40. Entre los autores más importantes del momento cabría destacar a Alfonso Chase (Cartago, 1945) y, además, ya aparecen escritores afrocaribeños, entre los cuales tiene una notable importancia el autor Quince Duncan (San José, 1940), que trata la problemática racial desde el punto de vista de un escritor negro, algo novedoso en la literatura del país. 

Las novelas de Virgilio Mora (Desamparados, 1935), con procedimientos narrativos innovadores y una agresividad verbal inusitada en la literatura costarricense, exploran también fenómenos de marginación urbana, ligados a la locura, el masoquismo, la represión social, psíquica y sexual, en varios relatos y novelas que se inician con Cachaza (1977) y que serán un adelanto de ese realismo sucio posterior. Esta tendencia, en la que se enmarcará la producción de Faustino Desinach, incorporará a los textos áreas de la vida social censuradas en el discurso literario tradicional (el ámbito de lo sexual, lo escatológico e indecente, el mundo de la prostitución o el alcoholismo, lo que por decencia no se dice ni se escribe públicamente) junto a la apropiación de  los nuevos discursos urbanos de los marginados, y comenzarán a aparecer tratados en los textos de Mora (Cachaza, La película (1991), Los problemas del gato (1996), La loca Prado (1998), en sus cuentos reunidos en La distancia del último adiós (1994)) y en algunos relatos de Alfonso Chase incluidos en Mirar con inocencia (1975) y Ella usaba bikini (1991).

 Esta temática irá derivando, adornada con técnicas narrativas, hasta introducir en los años 80 a la novela costarricense en la postmodernidad.

En las últimas décadas siglo XX, la nueva narrativa costarricense presentará una ruptura del equilibrio entre la cultura rural y lo urbano: su discurso, vinculado con posiciones postmodernas, planteará desde una posición distanciada y transgresora la reivindicación de las culturas marginales y de la contracultura, así como la revisión crítica de los mitos y construcciones ideológicas y culturales sobre los cuales se construyó el nacionalismo y la cultura oficial costarricense en el siglo XX: la democracia, la excepcionalidad y el progreso. 

Gran parte de la producción narrativa de fin de siglo se construirá como una reacción crítica a los procesos de desintegración social, descomposición moral y corrupción generalizada que se darán en el país a partir de 1980. 

Diversos aspectos, como las estrategias revolucionarias o las contrarrevolucionarias, la venta o la entrega del país en manos de la corrupción y de la hipocresía  políticas, el lavado de dinero y el narcotráfico, la marginación cultural y social, la destrucción ecológica, serán tratados en los textos: la deformación carnavalesca, paródica, las metamorfosis y desdoblamientos, el humor grotesco y el esperpento, todo ello empleado para ofrecer la imagen de un mundo dislocado, en deterioro y descomposición, en donde las fantasías o las apariencias -que remiten a las representaciones oficiales de un país excepcional y de un pasado venerable- se contraponen  a un  mundo anómalo y deforme, clandestino o marginal, regido por la exclusión, la represión y la violencia, el trastrueque de identidades y la enajenación… elementos, todos ellos, muy de actualidad en la narrativa de Faustino Desinach.

2-Faustino Desinach, Balada clandestina y su lugar dentro de la literatura costarricense actual:

Montserrat Doucet, la prologuista de Balada clandestina (2011), el libro de relatos de Faustino Desinach, y recientemente Premio Nacional de Literatura y Cuento de Costa Rica[4], que me ocupa en este trabajo, define una de las características fundamentales del texto a partir de la palabra balada que se encuentra en su título: 

"La balada, de transmisión oral, era una composición muy antigua usada por los juglares en la época medieval y que, con un lenguaje muy sencillo, narraba la historia de gente común y corriente: presentaba acción dramática, diálogos, amor, dolor y emociones. Balada clandestina (...) comienza con una interpelación al público al más puro estilo juglaresco y no abandonará este tono a lo largo de las veintidós historias que constituyen el libro, en las que el dramatismo, el amor, el dolor y las emociones se desbordarán hasta situar a la obra dentro de ese denominado realismo sucio cuyo padre –señalado así por Bukowski-, allá por los años 30, fue el escritor John Fante"[5].

En efecto, todo el libro está atravesado de ese lenguaje popular, sencillo, que narra las historias de la gente común y de los más desfavorecidos, quienes se mueven en las zonas limítrofes de la sociedad, y lo hace en un tono baladístico, en un tono de imprecación al lector que hace mucho más próximos los relatos y a su narrador, entroncando, en cuanto a temática, con el realismo sucio, una tendencia literaria de la que el propio Faustino Desinach se considera heredero[6].

Aunque la mayoría de los críticos suelen situar el nacimiento del realismo sucio a caballo entre los años 1970 y 1980, en opinión de uno de sus máximos exponentes, Charles Bukowski (1920), y también en la mía propia, el abanico temporal es mucho más amplio y será John Fante (1909) el iniciador de esta corriente[7], aunque para la crítica uno de los claros antecesores sea J. D. Salinger (1919), con un realismo sucio tal vez encontrado en sus cuentos[8], pero que en absoluto aparece en sus escasísimas novelas.

Las características del realismo sucio son minimalismo, parquedad en la expresión, concisión, incluso pobreza de elementos. Es lo contextual y no lo formal lo que aplasta al lector, lo que impacta. Como ejemplo definitorio de la corriente se podrían citar los textos Pregúntale al polvo (1939) y Camino de los Ángeles (1933)[9] de  John Fante, y Cartero (1971)[10] de Bukowski. Considerado como gran maestro del realismo sucio, y Desinach así lo tiene también -junto con Bukowski-, aparece el cuentista Raymond Carver (1938), aunque se debe tomar con prudencia su trabajo y su producción a la vista de las reveladoras confesiones de su editor Gordon Lish (parece que su tarea alcanzaba mucho más allá que la de ser mero editor, actuando casi de co-autor y retocando muchísimo, hasta la reescritura, algunos de los textos de Carver)[11]. A pesar de esta polémica, Desinach reconoce a Carver y también a Hemingway, "básicamente como dos profesores en la aula"[12] y su interés en "el realismo sucio reside en el minimalismo literario, por el énfasis que hace en lo directo del mensaje"[13].

Otros autores que, siempre según la crítica, caben en esta definición de realismo sucio, son el norteamericano Chuck Palahniuk (1962), fundamentalmente con su éxito Club de lucha (1996)[14], y ya en el ámbito de lo hispánico el poeta Roger Wolfe (1962)[15] y Pedro Juan Gutiérrez (1950) con su Trilogía sucia de La Habana (1999)[16], una tendencia de gran arraigo en Cuba, asentada en la pulsión sexual, como una vía sexual de escape a la dictadura[17], mientras que en Costa Rica, el realismo sucio manejado por Desinach es una manera de denunciar y poner de relieve una realidad enferma y empobrecida, la denuncia de los más desfavorecidos y marginales, con lo que se nos presenta un doble aspecto o función de la corriente según el país en el cual se inscriba: sexo liberador de la realidad o denuncia escatológica de esa misma realidad, en ambos casos insoportable.

Mucho tiene el realismo sucio de trabajo fotográfico, de instantánea tomada de la realidad inmediata[18], y los relatos que integran el volumen Balada Clandestina se nos presentan como una serie de esas fotografías en las que el narrador es un voyeur que captura los momentos más sórdidos para entregarnos un álbum de textos. 

 Son todas ellas "historias cotidianas sin cerrar, con un lenguaje sencillo y un mínimo de recursos estilísticos, influidas por el realismo sucio de factura norteamericana; la obra cuenta, además, con la originalidad del mundo que refleja y en el cual se ubican los relatos: un país de América Latina donde las raíces indígenas permanecen bien presentes. El ámbito mágico que trae consigo la lluvia, por ejemplo, rinde tributo a la herencia hispanoamericana"[19]

Esta afirmación de Doucet, en el prólogo que escribe a Balada Clandestina, puede sorprender en un principio dada la mayoritaria tendencia de los cuentistas latinoamericanos de finales de siglo XX y de principios de XXI a desmarcarse del realismo mágico, al que reconocen y tributan su agradecimiento, sin renegar de él, pero con el que no quieren identificarse. 

Desinach no tiene ese problema, y reconoce abiertamente la influencia del realismo mágico y su interés e intención en incluirlo en su obra sin ningún tipo de trauma o problema de identidad: se crea así, en sus textos, una curiosa oposición de realismo sucio frente a realismo mágico cuyo resultado es el de una ciudad de San José de Costa Rica que podríamos definir como ciudad sucia[20].


Quizás este híbrido literario que aúna realismo sucio y realismo mágico dará como producto la tendencia apuntada por algunos críticos, la llamada Gótico Tropical

Para el crítico y escritor Juan Murillo, Balada Clandestina forma parte de una corriente literaria nacida en Costa Rica, a la que denomina así, Gótico tropical, en la que "una parafernalia gótica -una puesta en escena gótica (con referentes a la locura, los cementerios, los fantasmas, el espiritismo, la brujería…), etc., cohabita con un naturalismo descriptivo de escasez de recursos, apenas descriptivo y que utiliza problemas escabrosos y de miserias sociales en la ciudad de San José como ambientación para el desarrollo de las historias".[21] Para Murillo, Poe y Lewis son escritores góticos que están presentes en el interior de los cuentos de Balada Clandestina[22]

 Sin embargo, el crítico opina que los autores de esta San José, la ciudad sucia, no tienen interés en profundizar en los temas que tan sólo les sirven de marco, como la prostitución (ya sea infantil, o los homosexuales, los travestidos…), ni en la violencia, el alcoholismo, el narcotráfico…[23], cuando un vistazo desnudo de acomplejamientos demuestra que este realismo sucio minimalista lo que hace es denunciar y tomar posición y partido frente a esas lacras y estos dramas. 

Y, como entrada al texto periodístico en el que desarrolla esta crítica, Murillo pone como ejemplo claro del estilo Gótico Tropical, el cuento "Travesti", "al mezclar en una sola figura un elemento gótico (el monje loco, un cura en este caso) con un tema social –el travestismo-."[24] No deja de sorprenderme y, como demostraré a continuación, el relato va mucho más allá del tema social, donde el travestismo es, quizás, lo de menos –o un golpe efectista final que convierte al texto en algo demoledor- y la denuncia es de muy profundo calado sobre otros aspectos sociales.

La obra de Faustino Desinach adopta, al igual que sucede con su anterior libro, la novela Efectos Personales (2009)[25] y varios poemarios, parte de esa tradicional cultura de la violencia que se ha expandido por Latinoamérica como un maremoto originado en la novela de la violencia colombiana (con profusión de sicarios y asesinatos que también aparecen en Balada Clandestina), pero producto, no sólo de una moda sino de una realidad: la Costa Rica actual hace mucho tiempo que dejó de ser la Suiza de Centroamérica para convertirse en un país corrupto y peligroso ante la invasión de las maras nicaragüenses y las mafias de Haití, situación de degradación que el autor denuncia incansablemente y no sin riesgo personal. 

A la pregunta de qué motivos lo han llevado a elegir una posición incómoda para el escritor como es la denuncia social y qué objetos  persigue con ello y, si realmente cree que puede cambiar la sociedad a través de la literatura, el autor me contestó que escogió "esa posición incomoda porque mis amigos y yo tenemos hijos, y nuestros hijos también tienen hijos, y queremos algo mejor de vida para ellos. La política en Costa Rica, el hecho de que tenga dos vistas de mar, ha hecho que la corrupción y el narcotráfico nos hayan invadido de una manera irremediable. Somos un país tan corrupto que dos ex presidentes de la republica han ido a la cárcel. 

Los políticos han hecho publicidad de que somos el país más feliz del mundo y eso es mentira: la educación no es para todos y esta comprobado, los pobres no pueden ir a la escuela... En cuestión de salud estamos mal y, gracias a la prensa, se ha descubierto una corrupción impresionante. Vivimos en un país lleno de mentiras, cada nada se informa que somos el primer país de Centroamérica o del mundo en esto o aquello, se dicen tantas mentiras, que solo los que tenemos cierta conciencia lo podemos escribir"[26].

3-Sobre el relato "Travesti":
"Travesti"[27] es uno de los relatos que integran el libro Balada Clandestina. Su título, significativamente, nos anuncia y adelanta en cierto sentido el desenlace, que se producirá en la última línea, pero en ningún caso lo anticipa; no destruye el enorme efecto sorpresivo que posee, y que es una de las grandes bazas con las que trabaja el texto. El lector transcurre por casi la totalidad del relato interrogándose el motivo del título, que no resultará descubierto hasta su conclusión. 

En ese sentido, Desinach sigue rigurosamente las teorías que aseguran que un buen cuento se elabora desde un dato oculto[28], que deberá aparecer desvelado a su término, creándose así un final sorpresivo[29]. Esto entraña la dificultad de entablar un juego con el lector, quebrantar su horizonte de expectativas, hacer aparecer la sorpresa cuando ya se imagina otra resolución de la trama. En este caso, todo parece encaminado a que Ratón de confesionario ha elegido a una prostituta adolescente para mantener una relación sexual con ella, o algún tipo de las parafilias de las que es esclavo. Sin embargo, la elección de la prostituta oculta otro tipo de deseo: el de travestirse y, una vez convertido en mujer, poder hablar de cosas de mujeres"[30]. Ratón de confesionario necesita identificarse con un interlocutor a la altura, que comprenda su travestismo y, lógicamente, debe ser una mujer, pero, ¿quién iba a desear hablar de tú a tú con el travestido, y de cosas de mujeres? Obviamente, habrá que pagar por ello, y para eso, nada más fácil que alquilar los servicios de una prostituta.

Este desenlace, hacia el cual corre todo el hilo del cuento, con su gran efecto, está narrado por un personaje común a todos los relatos del libro, que dota de unidad a la obra, con una voz personal tan lograda que funciona igual por separado, y una de cuyas virtudes radica en la forma coloquial en la que se dirige al lector. 

Una de las bazas narrativas de la voz del personaje es la economía de recursos expresivos, en consonancia con toda la economía de recursos que, en general, hace gala Balada clandestina, y motivo fundamental por el cual recibió el Aquileo J. Echevarría, tal y como resaltó el jurado. Algo que, para su autor, no dejó de resultar sorprendente, puesto que "los cuentos pudieron ser más extensos, algo así como cada uno una novela corta, y nunca creí que fueran a llamar la atención por su brevedad, y mucho menos tener importancia para premios nacionales. Sin embargo, la mínima descripción, o la llamada economía de palabras, llamó la atención del jurado, jurado que estaba compuesto por filólogos clásicos y un novelista de libros tipo "ladrillos" o sea, novelista de libros gruesos"[31].
 En efecto, es un lenguaje directo como un disparo o un puñetazo, que gana por k.o. y aturde al lector, un lector sobrepasado, muchas veces, por la verdadera dimensión de las atrocidades narradas y que, gracias a eso, a esa ausencia de lo que sería el regodearse o el entretenerse en la truculencia, el texto no cae en el tremendismo fácil y resulta tan enormemente eficaz. 

En ningún caso debemos olvidar que, por increíbles que resulten algunos de los sucesos expuestos en el libro –increíbles por las situaciones de corrupción o violencia inusitada- están basados en la realidad del día a día de la ciudad sucia. En ese sentido, y sobre la gestación de "Travesti", Desinach recuerda que "está basado en un amigo de infancia, vivíamos en casas distintas, pero jugábamos a las canicas, al trompo... esos juegos de infancia de barriadas pobres, muy pobres. Este amigo, a pesar de que jugaba los juegos de varones, un día me contó parte de su historia y yo por supuesto no podía creer todas las desgracias que había estado viviendo, y que aún vivía, por ejemplo cuando admitía que lo sodomizaron su propio padre y su tío. Fue realmente impresionante. Los días siguientes me contaba más y más historias y casi siempre se le salían las lagrimas, era tanto, que no podía llorar de su propio dolor"[32].

Así, Balada clandestina reproduce una forma de vida, de entender la literatura de su autor, que la califica como "una literatura que hago a mi manera, un estilo, una forma de escribir sobre la existencia, de hacer lo que más he amado en la vida que es escribir, denunciando sin temor lo que hay que decir. De la manera más sencilla y directa: Algo así como sujeto, verbo y predicado... Este asunto de nacer, crecer y vivir en lo tropical me vuelve ardiente para escribir y amar... insertando el escalpelo directo en el corazón, que no sienta que muere de amor"[33].

Una disección de la realidad costarricense mediante la simpleza de una exposición del sujeto, del verbo y del predicado: tan fácil y tan directo como los resortes de la violencia y de la corrupción que Desinach denuncia en su libro. Y esta sencillez hace que la denuncia tenga un eco amplificado.
  
BIBLIOGRAFÍA
BUKOWSKI, Charles: Cartero. Anagrama. Barcelona: 2001. Traducción de Jorge Berlanga.
DESINACH, Faustino: Efectos personales. F. Desinach. San José: 2009.
DESINACH, Faustino: Balada Clandestina. F. Desinach. San José: 2011. Prólogo de Montserrat Doucet.
DUNCAN, Quince, y otros: Historia crítica de la narrativa costarricense. Editorial Costa Rica. San José: 1995.
FANTE, John: Camino de los Ángeles. Anagrama. Barcelona: 2002. Prólogo de Charles Bukowski. Traducción de Antonio-Prometeo Moya.
FANTE, John: Pregúntale al polvo. Anagrama. Barcelona: 2004. Prólogo de Charles Bukowski. Traducción de Antonio-Prometeo Moya.
GUTIERREZ, Pedro Juan: Trilogía sucia de La Habana. Anagrama. Barcelona: 1998.
LEWIS, Matthew: El monje. Valdemar. Madrid: 2010. Traducción de Francisco Torres Oliver.
MURILLO, Juan: "Creer en fantasmas". Diario La Nación, 12 de marzo, 2012. Suplemento "Aldea Global", p. 28.
OVARES, Flora. "Relecturas de una historia familiar. La novela en Costa Rica (1980-1995)". Espejo de Paciencia: Revista de literatura y Arte. Nº 2, 1996, pp. 36-43.
PALAHNIUK, Chuck: Club de lucha. El Aleph. Madrid: 2007. Traducción de Pedro González del Campo.
PIGLIA, Ricardo: Formas breves. Anagrama. Barcelona: 2005.
QUESADA Soto, Álvaro: "Historia y narrativa en Costa Rica (1965-1999)". Recurso digital.
RODRIGO Breto, José Carlos: "La novela como resistencia al totalitarismo. Tres ejemplos: Norman Manea, Ivan Klíma e Ismaíl Kadaré". Directores del trabajo: José Ignacio Díez Fernández y Francisco Javier Juez Gálvez. Trabajo de fin de Máster, UCM, 2011. Máster en Estudios Literarios.
RODRIGO Breto, José Carlos: "Eros encadenado: sexo y totalitarismo en Pequeña pornografía húngara de Esterházy". Comunicación para el Congreso Internacional "El erotismo en la literatura y las artes". Presidenta: Eugenia Popeanga Chelaru. UCM, Madrid, 31 de mayo al 3 de junio.
SALINGER, J. D.: Nueve Cuentos. Edhasa. Barcelona: 2007. Traducción de Elena Ríus.
VARGAS Llosa, Mario: Cartas a un joven novelista. Galaxia Alfaguara. Madrid: 2011.
 
            *Faustino Desinach lee, desde San José de Costa Rica, el relato "Travesti" para los alumnos del Máster de Literatura Hispanoamericana de la UCM en Youtube:



[1]Para la elaboración de este epígrafe, además de comentarios personales de expertos en la materia como la escritora española Montserrat Doucet -prologuista de Faustino Desinach- y del propio Desinach, he utilizado el artículo de Álvaro Quesada Soto, "Historia y narrativa en Costa Rica (1965-1999)", recurso digital.
[2] También conocida como la Generación del 900.
[3] También conocida como la Generación del Repertorio Americano.
[4] El premio lleva el nombre de Premio Nacional Aquileo Echeverría.
[5] Faustino Desinach: Balada Clandestina. F. Desinach. San José: 2011, en Prólogo, p. 11.
[6] En declaraciones personales realizadas para este trabajo.
[7] Así denominado por el propio Bukowski en el prólogo que escribe a la novela de Fante, Pregúntale al polvo. Véase bibliografía.
[8] ¿Me pregunto si podemos encontrar este realismo sucio en uno de sus mejores relatos, Un buen día para el pez plátano? Véase bibliografía.
[9] Aunque escrita en 1933, sólo se publicó póstumamente en 1985, y su éxito inició una recuperación de la obra de John Fante.
[10] Véase bibliografía.
[11] Parece ser que fue el propio editor, Lish, el creador del minimalismo de Carver, haciendo caso omiso de sus quejas. A tal punto ha llegado la polémica, que Anagrama, en el 2009, anunció que se lanzaría a la publicación de los textos originales de Carver, rescatados sin la intervención de su editor.
[12] En declaraciones personales a preguntas mías para la elaboración de este trabajo.
[13] Ibídem.
[14] Véase bibliografía.
[15]Aunque nacido en Inglaterra, se ha criado en Alicante, y su poesía y producción literaria ha sido en español.
[16] Véase bibliografía.
[17]A tal efecto, y en relación con esta vía sexual de escape a los totalitarismos, puede consultarse mi comunicación "Eros encadenado: sexo y totalitarismo en Pequeña pornografía húngara de Esterhazy" y, también, mi Trabajo de Fin de Máster: "La novela como resistencia al totalitarismo. Tres ejemplos: Norman Manea, Ivan Klíma e Ismaíl Kadaré". Véase bibliografía.
[18] No en vano, Desinach también ha sido Premio Nacional de fotografía en 1996, y hasta hace bien poco se declaraba "casado con la fotografía e infiel  con la literatura", según ha confesado en más de una ocasión a su prologuista, Montserrat Doucet.
[19]Faustino Desinach: Balada Clandestina. F. Desinach. San José: 2011, en Prólogo, p. 11.
[20] Sumándose a otras ciudades sucias del tipo de La Habana o Río de Janeiro, por ejemplo, y en el ámbito externo de lo latinoamericano, San Francisco, Nueva York, Ámsterdam...
[21] "Creer en fantasmas". En La Nación, 12 de marzo, 2012, suplemento Aldea Global, página 28.
[22] Ibídem.
[23] Ibídem.
[24]Ibídem. Es una muy burda relación la de identificar al cura protagonista de "Travesti" con el protagonista de El monje, de Lewis. Véase bibliografía.

[25] Véase bibliografía.
[26] En declaraciones personales a preguntas  mías  realizadas para este trabajo.
[27] En Balada Clandestina,  pp.109-111.
[28] Tesis sostenidas, en mayor o menor medida, por Ricardo Píglia y Mario Vargas Llosa, entre otros. Véase bibliografía.
[29] En la línea de Poe y Chéjov.
[30] En Balada Clandestina,  p. 111
[31] En declaraciones personales a preguntas  mías  realizadas para este trabajo.
[32] Ibídem.
[33] Ibídem.

BIBLIOGRAFÍA
BUKOWSKI, Charles: Cartero. Anagrama. Barcelona: 2001. Traducción de Jorge Berlanga.
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FANTE, John: Pregúntale al polvo. Anagrama. Barcelona: 2004. Prólogo de Charles Bukowski. Traducción de Antonio-Prometeo Moya.
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RODRIGO Breto, José Carlos: "La novela como resistencia al totalitarismo. Tres ejemplos: Norman Manea, Ivan Klíma e Ismaíl Kadaré". Directores del trabajo: José Ignacio Díez Fernández y Francisco Javier Juez Gálvez. Trabajo de fin de Máster, UCM, 2011. Máster en Estudios Literarios.
RODRIGO Breto, José Carlos: "Eros encadenado: sexo y totalitarismo en Pequeña pornografía húngara de Esterházy". Comunicación para el Congreso Internacional "El erotismo en la literatura y las artes". Presidenta: Eugenia Popeanga Chelaru. UCM, Madrid, 31 de mayo al 3 de junio.
SALINGER, J. D.: Nueve Cuentos. Edhasa. Barcelona: 2007. Traducción de Elena Ríus.
VARGAS Llosa, Mario: Cartas a un joven novelista. Galaxia Alfaguara. Madrid: 2011.
 
            *Faustino Desinach lee, desde San José de Costa Rica, el relato "Travesti" para los alumnos del Máster de Literatura Hispanoamericana de la UCM en Youtube:






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14 abril